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martes, 3 de noviembre de 2009

Miscelánea rápida

Desde que vivo en el país de las porciones de tarta hundidas en cuencos de empalagoso custard, aquí y ahora me apetece destacar que:

He comprado el pack Alien Quadrilogy en Amazon por 12 libras, coincidiendo con el trigésimo aniversario del estreno de la primera parte. Aquí el reparto es gratis, y precisamente por eso me sorprendió que llegase 48 horas después de hacer el pedido. Es uno de esos packs que siempre quise -salió hace unos buenos cinco años- por la cantidad de discos que tiene, aunque todos sabemos que al final nadie ve los extras de los DVDs. Son nueve discazos: las cuatro películas, un disco de extras por cada una y un disco de extras de la saga. Aunque sólo sea por las pelis (ya he revisado las cuatro) merece la pena. Las dos primeras, Alien y Aliens, posiblemente sean mi película de terror [variedad sustos] y mi película de acción favoritas, respectivamente. Alien3 (no sé poner un superíndice, qué pasa) es un poco rollo, vale, pero tiene a Sigourney Weaver calva y la mítica escena en la que ella y el alien-perro casi se besan. Además, es la primera película de David Fincher, y aunque sólo sea por ese valor documental... Alien Resurrection no sé si es un despropósito o me encanta: posiblemente las dos cosas. La historia y la entrada de Ripley en ella son de lo más discutibles, pero visualmente, el director de Amélie deja su sello. Vamos, que no voy a llamar a la OCU; ha sido una compra responsable.

La noche de Halloween, huyendo de los trick-or-treaters que llamaban a mi puerta cada vez con más frecuencia, me fui a Enfield al cine y vi Zombieland, que me parecía apropiada para la festividad: sin ser Shaun of the Dead (que mucho antes de venir a vivir al país que la engendró ya me encantaba), es muy divertida y está rodada con muchísimo mimo. El argumento es un poco tal y los personajes no es que sean muy profundos, pero los golpes de humor (y los golpes normales) están muy bien repartidos por la trama, y todo el sistema de reglas para vivir en un mundo infestado de zombies que la peli plantea es de lo más divertido.

Flight of the Conchords. Cuando a empecé a ver esta serie, durante un par de capítulos quise odiarla. "Otro invento para modernos que quieren hacer como que se ríen de sí mismos", o "yo este año con '(500) Days of Summer' ya he tenido suficiente", pero para cuando acababa la primera temporada, ya estaba perdidamente enamorado de la serie, de los personajes... y sobre todo de las canciones. La cosa va de dos tipos neozelandeses que se mudan a Manhattan e intentan levantar su grupo de tonti-folk, y de paso, sobrevivir. Tienen un manager que a todos os va a recordar a alguien conocido, una (única) fan muy desequilibrada y de vez en cuando ligan. Y por cada cosa relevante, a veces no, que les pasa, cantan una canción: la puesta en escena de cada tema es tan brutal, y las melodías y las letras tan geniales y tan poco pedantes, que creo que esto es lo mejor que se ha hecho en el terreno del musical en televisión ever. Por supuesto que también funciona como comedia no-musical, pero el total es muy superior a la suma de las partes. Para los más trendy esta recomendación llega un par de años tarde, pero FotC es todo un must.